lunes, 13 de abril de 2009

La SEP desaparece la Filosofía.

Admito que no me gustaba esa materia, por que no me gusta que me digan que pensar y la mayoría de gente aficionada a la filosofía que conozco repiten frases de los chorrocientos mil escritores como si hablaran verdades, pero es que aún así, la filosofía activa el pensamiento, reproduzco aquí una nota de el diario Milenio, que leí desde aprender el futuro.

La SEP desaparece la Filosofía.*
Por la RIEMS, la filosofía ya no es materia básica en los planes de estudio del Sistema Nacional de Bachillerato.

La Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS) anula la enseñanza de la filosofía.

Por la RIEMS, la filosofía ya no es materia básica en los planes de estudio del Sistema Nacional de Bachillerato.

La salida de la filosofía se cocinó lento. Se eliminaron materias —Ética, Filosofía I y II, Historia de la Filosofía—, se les cambió por otras —Habilidades del Pensamiento—, hasta que en el Diario Oficial de la Nación sólo quedó de la filosofía su “carácter transversal”. O sea, una frase vacía. Fea paradoja: la SEP la fundó un filósofo.

Se busca alinear la escuela preparatoria a la visión de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

A nivel de aula, desde hace años el vocablo clave es “competencias”, esto es, un know-how para resolver una tarea concreta.

El problema es que la filosofía no tiene ese matiz técnico que el mercado laboral exige. Lo que realmente está detrás: filosofar no aumenta la productividad empresarial, meta de la nueva “educación” global.

Hay otras razones de peso para su eliminación. La filosofía históricamente ha tenido una relación tensa con el orden económico dominante. La mayoría de la filosofía prepara al individuo para volverse analítico, desconfiado y crítico.

En países como el nuestro, esa minoría de estudiantes —de todas las clases sociales— que logra entender la filosofía se vuelve políticamente disidente o, al menos, incrédulo del gobierno, religión y mass media.

Esto no agrada al capitalismo bélico, al consumo transnacional, al Vaticano y al espectáculo populista.

La filosofía altera los paradigmas existenciales de los alumnos de modo radical. Después de un semestre o dos, algunos estudiantes reportan que su modo de ver al mundo cambió por completo. Se modifican sus aspiraciones y personalidad.

La filosofía incrementa el descontento contra el capitalismo y el dominio estadunidense. En México, además, la filosofía se vuelve indeseable en una época de integración geopolítica: los profesores de filosofía suelen haber sido formados en planteles, programas y bibliografías izquierdistas.

Desaparecer la filosofía de las escuelas es debilitar la influencia de las ideas de izquierda. Permitir el avance del sentido común capitalista y el cristianismo conservador.

Por último, la filosofía puede ser sacada de las escuelas por una poderosa razón adicional. La filosofía es impopular entre muchos alumnos.

La educación reaccionaria que les viene de su familia y el entretenimiento retrógrado de las dos principales televisoras del país, muchas veces los convierte en seres intelectualmente inertes, sin deseos de indagación filosófica. Ésa es la triste realidad.

Eliminar la filosofía no lo podría hacer la SEP ni la globalización sin la cooperación estratégica de nuestra sacrosanta cultura popular.

*Nota. Tomado de:
Milenio Online.
Heriberto Yépez
http://impreso.milenio.com/node/8558757

Me veo obligado a hacer copy&paste de otro blog por cuestiones de trabajo.

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